Yo hago como que no me importa,
a vos no te importa.
30 agosto 2011
23 julio 2011
Ataque de pánico
Lo ignoro la primera vez, hace unos días. Una excusa, pienso. No es cierto que le pase de verdad.
Pero ella hoy se sorprende cuando le digo que no estoy al tanto. Me dice: vos que sos tan cercana y a mí me pega tanto escucharlo.
Me cuenta, ella, que él le dijo que le explotaron muchas cosas, que está medicado. Vuelve a hablarme de los ahogos y yo me acuerdo de que él decía que se ahogaba cuando estaba sin mí.
¿Hay algo que tenga que ver conmigo en esta historia?
Me sé tan pero tan capaz de lastimarlo. Y no quiero, tan segura como estoy -como estuve siempre- de que es él el que me lastimó a mí.
¿Qué tan lejos puedo estar yo de su vida, él de la mía?
Hubo algún momento, no hace tanto, en que dejé de pensar en él.
Y me parece imposible, tan lejano, tan otro, tan otra, tan empeñada, entonces en que llevé la peor parte. Tan superada ante lo insuperable.
¿Estuve yo enamorada de él desde la noche del 42 hasta el verano de la muerte de Laura?
Nunca como entonces tuve tan en la mano en control.
Nunca el control estuvo tan lejos de mí como ahora.
Pero ella hoy se sorprende cuando le digo que no estoy al tanto. Me dice: vos que sos tan cercana y a mí me pega tanto escucharlo.
Me cuenta, ella, que él le dijo que le explotaron muchas cosas, que está medicado. Vuelve a hablarme de los ahogos y yo me acuerdo de que él decía que se ahogaba cuando estaba sin mí.
¿Hay algo que tenga que ver conmigo en esta historia?
Me sé tan pero tan capaz de lastimarlo. Y no quiero, tan segura como estoy -como estuve siempre- de que es él el que me lastimó a mí.
¿Qué tan lejos puedo estar yo de su vida, él de la mía?
Hubo algún momento, no hace tanto, en que dejé de pensar en él.
Y me parece imposible, tan lejano, tan otro, tan otra, tan empeñada, entonces en que llevé la peor parte. Tan superada ante lo insuperable.
¿Estuve yo enamorada de él desde la noche del 42 hasta el verano de la muerte de Laura?
Nunca como entonces tuve tan en la mano en control.
Nunca el control estuvo tan lejos de mí como ahora.
08 septiembre 2010
A pesar de que me cierre como dedos
En algún lugar al que nunca he viajado, dichosamente mas allá
de cualquier experiencia, tus ojos guardan su silencio:
en tu más frágil gesto hay cosas que me arropan,
o que no puedo tocar por su cercanía
tu más sutil mirada fácilmente me descubre
a pesar de que me cierre como dedos,
tú me abres siempre pétalo a pétalo como la Primavera abre
(tocando hábilmente, misteriosamente) su primera rosa
o si tu deseo fuera el cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosamente,repentinamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cuidadosamente en todas partes descendiendo;
nada que podamos percibir en este mundo equipara
al poder de tu intensa fragilidad: cuya textura
me inspira con el color de sus campos,
interpretando muerte y eternidad a cada respiro
(yo no se que hay en ti que se cierra
y abre; solo que algo en mi comprende
que la voz de tus ojos es mas profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas
e.e. cummings
de cualquier experiencia, tus ojos guardan su silencio:
en tu más frágil gesto hay cosas que me arropan,
o que no puedo tocar por su cercanía
tu más sutil mirada fácilmente me descubre
a pesar de que me cierre como dedos,
tú me abres siempre pétalo a pétalo como la Primavera abre
(tocando hábilmente, misteriosamente) su primera rosa
o si tu deseo fuera el cerrarme, yo y
mi vida nos cerraremos hermosamente,repentinamente,
como cuando el corazón de esta flor imagina
la nieve cuidadosamente en todas partes descendiendo;
nada que podamos percibir en este mundo equipara
al poder de tu intensa fragilidad: cuya textura
me inspira con el color de sus campos,
interpretando muerte y eternidad a cada respiro
(yo no se que hay en ti que se cierra
y abre; solo que algo en mi comprende
que la voz de tus ojos es mas profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas
e.e. cummings
26 agosto 2010
38 es fiebre
38 es fiebre. No importa lo que me digan. Es fiebre.
Entonces, lo menos que te puede pasar, lo menos de lo menos de lo menos, es subirte al taxi a las 22.38 para que por fin –e hice todo lo humanamente posible para estirar lo inestirable- se acabe lo que parece infinito. Entonces me subo al taxi y suena Carpenters -¡Carpenters, dios del cielo!- y mientras hilvano los episodios del día pienso que no, que de ninguna manera puede ser que esta noche me suba a un taxi, suene Carpenters, y suene “Yesterday once more”. No da. Pero no hay nada que hacer. 38 es fiebre.
Entonces me subo al taxi. Y digo a dónde voy. Y el tipo me pregunta si es en Villa Urquiza. Y digo, que sí, que atrás del Tornú, que Córdoba derecho, Giribone y yo lo guío. Y pienso en que él dijo que no estoy en condiciones de nada (no dijo de nada, dijo de manejar, que es casi lo mismo), pero sí. No solo puedo guiar al señor, puedo escribir esto, puedo sacarme la pintura de los ojos. Y el vestido. Y las medias. Puedo decir: Córdoba derecho, Giribone, yo después lo guío. Y entonces el tipo tiene la radio prendida. Es pelado y tiene una boina azul oscura de corderoy en la cabeza. Y escucha Millenium. Y yo pienso que solo los taxistas pelados y con boina que trabajan de noche escuchan Millenium. Y pienso cuánto pensamiento puede entrar en una canción, cuánto en un viaje en taxi –Palermo Agronomía-. 38.
Y entonces de golpe caigo en esta lista inmunda de todos los años. Y me odio por eso. O me odio porque desde que abrí un ojo estoy tratando de escaparme de eso. Pero esta vez pienso en lo que no pensé. Y no puedo creer en todo lo que no pensé. Suena “Yesterday once more” y yo pienso que no da que esté pensando en esto en el taxi, que estoy harta harta harta de chicas que piensan. Y pienso que estoy tan harta de pensar y pensar.
Y entonces pienso en lo que él dijo ayer, que tendría que estar contenta, que me conoce hace mucho y no se acuerda de un año en el que yo haya estado más cerca de ser la yo que él se acuerda.
Y entonces pienso si yo quiero de verdad ser esa. Y de golpe, paso lista al día. Paso lista al día y me parece que sí. Pero quién sabe. 38 es fiebre.
10 febrero 2010
04 febrero 2010
- I -
Pruebo.
¿Qué más da al fin y al cabo? Como mucho será una vez fallida más. Y tal vez sirva para sacarme de la cabeza este revoltijo que no se sabe bien de dónde viene. Y menos a dónde va.
Tal vez funcione para tener la sensación de alguna acción y deshacerme de este dejarse estar que me consume los últimos días.
Un cuaderno en la falda, un cigarrillo en la boca y un micro hacia el sur. Ese es el recuerdo más consumado de escritura febril que tengo en la cabeza. Tal vez también es ese el año y haya alguna razón asociada que se me escapa ahora, cuando recapitulo. Más allá de cierta disciplina real que, de hecho, existía.
Escribía para ellos, es cierto. Muy fuertemente para ellos. Pero no había tampoco ninguna duda de que escribía para mí.
¿Qué fue entonces? ¿Un tema de adultez? ¿Algo así como "a los 20 no se puede ser la de los 17 (ni hablar de a los 30, ni mencionar los 37...)? ¿Un tema de falta de pasión? ¿Simplemente la certeza de que no era eso?
Vuelvo a verlos a ellos, veinte años después, y ninguno tiene dudas de que ese era mi camino obligado.
Y está también el deseo. Esta cosa que me taladra la mente tan despiadadamente. Este entre "no podés" y "ni siquiera te da el cuero para hacer el intento".
Ahora que releo, qué mal habla esto de mí. Y con cuánta razón, además.
Pero lo que me pasa ahora -y estoy segura de que no me pasaba entonces- es que me falta amor. Amor por ellos, como para inventarlos, como para sostenerlos, como para ser propietaria de sus vidas al punto de que me importen como la mía. Ya no consigo eso. Ni siquiera es que falte la historia. En este punto creo que ni siquiera la necesito.
Pero lo otro sí. Y no lo encuentro. Pruebo, pero no lo encuentro.
¿Qué más da al fin y al cabo? Como mucho será una vez fallida más. Y tal vez sirva para sacarme de la cabeza este revoltijo que no se sabe bien de dónde viene. Y menos a dónde va.
Tal vez funcione para tener la sensación de alguna acción y deshacerme de este dejarse estar que me consume los últimos días.
Un cuaderno en la falda, un cigarrillo en la boca y un micro hacia el sur. Ese es el recuerdo más consumado de escritura febril que tengo en la cabeza. Tal vez también es ese el año y haya alguna razón asociada que se me escapa ahora, cuando recapitulo. Más allá de cierta disciplina real que, de hecho, existía.
Escribía para ellos, es cierto. Muy fuertemente para ellos. Pero no había tampoco ninguna duda de que escribía para mí.
¿Qué fue entonces? ¿Un tema de adultez? ¿Algo así como "a los 20 no se puede ser la de los 17 (ni hablar de a los 30, ni mencionar los 37...)? ¿Un tema de falta de pasión? ¿Simplemente la certeza de que no era eso?
Vuelvo a verlos a ellos, veinte años después, y ninguno tiene dudas de que ese era mi camino obligado.
Y está también el deseo. Esta cosa que me taladra la mente tan despiadadamente. Este entre "no podés" y "ni siquiera te da el cuero para hacer el intento".
Ahora que releo, qué mal habla esto de mí. Y con cuánta razón, además.
Pero lo que me pasa ahora -y estoy segura de que no me pasaba entonces- es que me falta amor. Amor por ellos, como para inventarlos, como para sostenerlos, como para ser propietaria de sus vidas al punto de que me importen como la mía. Ya no consigo eso. Ni siquiera es que falte la historia. En este punto creo que ni siquiera la necesito.
Pero lo otro sí. Y no lo encuentro. Pruebo, pero no lo encuentro.
03 febrero 2010
Vueltas
¿Y empezar por dónde?
¿Volver a contar Alcantarillas, o al menos una buena parte de ese cuento? Quiero decir, otra vez, sin consagración alguna, sin siquiera esbozos de que -eso que otros hacen tan bien- podría funcionar?
¿Cómo es Ana, no era que lo hacías solo para vos?
Contar situaciones de amor, situaciones de muerte, situaciones plenas de confusión.
¿La muerte de Laura? ¿El accidente de Liliana?
¿O la historia familiar? Y en todo caso, ¿cuál?
Y además... ¿es cuestión de empezar, o más bien de seguir adelante?
¿Volver a contar Alcantarillas, o al menos una buena parte de ese cuento? Quiero decir, otra vez, sin consagración alguna, sin siquiera esbozos de que -eso que otros hacen tan bien- podría funcionar?
¿Cómo es Ana, no era que lo hacías solo para vos?
Contar situaciones de amor, situaciones de muerte, situaciones plenas de confusión.
¿La muerte de Laura? ¿El accidente de Liliana?
¿O la historia familiar? Y en todo caso, ¿cuál?
Y además... ¿es cuestión de empezar, o más bien de seguir adelante?
02 febrero 2010
Motivos
¿Aburrida? ¿Hastiada? ¿Vieja? ¿Histérica?
¿Cuál es la razón específica por la que yo termino enganchada -hasta este punto, además- con esta historia?
¿Cuál es la coartada que puedo elegir esta vez?
Y convivir con la sensación espantosa de que, en realidad, ninguna de ellas me conforma.
¿Cuál es la razón específica por la que yo termino enganchada -hasta este punto, además- con esta historia?
¿Cuál es la coartada que puedo elegir esta vez?
Y convivir con la sensación espantosa de que, en realidad, ninguna de ellas me conforma.
09 noviembre 2009
22 mayo 2009
Música
Estoy donde quiero estar. El problema, estos días, es cuando una canción me transporta a donde estuve, y por un instante breve pero demoledor, muero por volver a estar allí.
19 mayo 2009
Escribir
Me lo cruzo primero a mediados de diciembre, en ese breve espacio de independencia, a mitad de camino entre el freelance y lo que vendría. Así que estoy en una zona que frecuento pero en un lugar atípico, sentada trabajando con personas atípicas. Se acerca y me pregunta si yo soy yo. Me sorprende el encuentro -me alegra también, pero básicamente me sorprende-. Se va pronto... ellas hacen chistes de ocasión, que no tienen relación alguna con la realidad.
La segunda vez es en el subte, a fines de abril. Yo estoy sentada, él sube en Ángel Gallardo y yo lo veo y lo llamo. Hablamos de trabajos, de la facultad. Y, un poco más tarde de lo que yo hubiera creído, pregunto (o pregunta, no me acuerdo) por la escritura. Yo digo que no (no hablo de esta cosa esporádica que hago acá y nadie lee), agrego que durante años le eché la culpa a la carrera de no escribir, pero que ya no me sirve esa excusa. Él dice que tampoco escribe. Que no puede escribir. Pero agrega -y eso es lo que hace la diferencia- no, no es que no pueda, no encuentro ganas. Porque nosotros sabemos que podemos escribir.
Va para mes largo del encuentro... pero no puedo sacarme de la cabez esa última frase.
La segunda vez es en el subte, a fines de abril. Yo estoy sentada, él sube en Ángel Gallardo y yo lo veo y lo llamo. Hablamos de trabajos, de la facultad. Y, un poco más tarde de lo que yo hubiera creído, pregunto (o pregunta, no me acuerdo) por la escritura. Yo digo que no (no hablo de esta cosa esporádica que hago acá y nadie lee), agrego que durante años le eché la culpa a la carrera de no escribir, pero que ya no me sirve esa excusa. Él dice que tampoco escribe. Que no puede escribir. Pero agrega -y eso es lo que hace la diferencia- no, no es que no pueda, no encuentro ganas. Porque nosotros sabemos que podemos escribir.
Va para mes largo del encuentro... pero no puedo sacarme de la cabez esa última frase.
18 noviembre 2008
Valentina
Tengo grabada la imagen de mi hermano cuando nació Manuel. Yo estaba acostada en la cama de la habitación, la cuna a mi derecha, la habitación medio en penumbras. Era de noche y había mucha gente, aunque no me acuerdo quiénes en ese momento. Y Juan se acercó, me abrazó y me dijo "Ya sos mamá". La frase era bastante más que eso. Tenía años de historia para atrás, pero -sobre todo- era una frase hacia adelante.
No recuerdo haber estado más nerviosa que hace un año, el día que nació Valentina, pero antes de que naciera. Recuerdo esa tarde como algo eterno, donde conté baldosas, tranquilicé a unos y otros, vi la sucesión infinita de una musical de Elvis Preasley, La familia Ingalls, La mujer biónica y Columbo en el Retro de la sala de espera... Fue mucho, mucho después de horas y horas, cuando lo vi ahí, atrás del vidrio, con Valen envuelta en un sinfín de sabanitas muy blancas. Lo vi y -aunque no se lo dije- pensé "Ya sos papá".
Entonces pasó un año, y hay fiestas, y tortas, y primos pastoreando por el jardín y fotos y piñatas y festejos... y entonces pienso que una de las mejores cosas que hicieron mis padres es habernos criado como hermanos reales. Y que hay muchos motivos para festejar, y construir otra historia, única... que no se repite.
No recuerdo haber estado más nerviosa que hace un año, el día que nació Valentina, pero antes de que naciera. Recuerdo esa tarde como algo eterno, donde conté baldosas, tranquilicé a unos y otros, vi la sucesión infinita de una musical de Elvis Preasley, La familia Ingalls, La mujer biónica y Columbo en el Retro de la sala de espera... Fue mucho, mucho después de horas y horas, cuando lo vi ahí, atrás del vidrio, con Valen envuelta en un sinfín de sabanitas muy blancas. Lo vi y -aunque no se lo dije- pensé "Ya sos papá".
Entonces pasó un año, y hay fiestas, y tortas, y primos pastoreando por el jardín y fotos y piñatas y festejos... y entonces pienso que una de las mejores cosas que hicieron mis padres es habernos criado como hermanos reales. Y que hay muchos motivos para festejar, y construir otra historia, única... que no se repite.
25 agosto 2008
Vísperas
¿Cómo es posible haber estado de vuelta de todo hace cinco años y tan otra vez en el mismo sitio en este momento?
Todo parecía tan inmensamente protocolar... pero se transformó en esto que pasa ahora. En este reencuentro de mate, chicos pastoreando, música de fondo, proyectos... cartas como las de entonces. Y entonces es que no sé cómo es que estoy acá. Y cómo pude estar tan lejos. Y tan orgullosa de estar tan lejos. Y no me creo demasiado lo de "condiciones de posibilidad para".
Yo le dije: tengo un excel con los buenos y los malos. Y las traiciones y los desencuentros de estos meses fueron realmente algo más que doloroso. Pero hoy hago una lista nueva. Y no está mal la de este cumpleaños. Es un poco más doméstica. Pero se parece más a mí.
Todo parecía tan inmensamente protocolar... pero se transformó en esto que pasa ahora. En este reencuentro de mate, chicos pastoreando, música de fondo, proyectos... cartas como las de entonces. Y entonces es que no sé cómo es que estoy acá. Y cómo pude estar tan lejos. Y tan orgullosa de estar tan lejos. Y no me creo demasiado lo de "condiciones de posibilidad para".
Yo le dije: tengo un excel con los buenos y los malos. Y las traiciones y los desencuentros de estos meses fueron realmente algo más que doloroso. Pero hoy hago una lista nueva. Y no está mal la de este cumpleaños. Es un poco más doméstica. Pero se parece más a mí.
28 diciembre 2007
27 diciembre 2007
Umbral
Él me evitó olímpicamente la otra vez. Cómo soportar su cero histeria, como si nada. Así que no puedo evitar la superproducción para hoy. Y todo es peor porque encima tiro sin mirar 63 canciones en el mp3, y lo prendo sin saber qué hay adentro. Pero suena esa. Y estoy más que perdida.
22 diciembre 2007
Defensas
Ella dice: "es que estás con las defensas muy bajas". Y hasta ese momento es una descripción bastante acabada de mi mismidad. Traiciones, afrentas, ataques... nada es exactamente como debería y todo todo todo implica más trabajo que el natural.
Y sin embargo algo cambia en medio de la vida agitada: un paseo de compras ultraveloces, unos libros en la cartera (que, cuando son "esos" son lo más parecido a la redención), el blog de ella, pensar en la escritura como en la -mi- vida, y cierta reconexión con el simple placer físico.
Y no es que lo demás ya no esté, es simplemente que -en este instante- realmente no me importa.
Y sin embargo algo cambia en medio de la vida agitada: un paseo de compras ultraveloces, unos libros en la cartera (que, cuando son "esos" son lo más parecido a la redención), el blog de ella, pensar en la escritura como en la -mi- vida, y cierta reconexión con el simple placer físico.
Y no es que lo demás ya no esté, es simplemente que -en este instante- realmente no me importa.
23 noviembre 2007
Ella en mi cabeza
Se la nombro a él, que es el único a quien podría: "una chica".
Y, misterios de la vida, ella aparece -virtual, pero algo es algo- cuando nunca antes había aparecido más que en los cruces esporádicos, que para eso la distancia física real -física en términos de terreno y kilómetros- lo vuelven todo más difícil.
Te nombro y aparecés. Punto para el pensamiento mágico.
Y, misterios de la vida, ella aparece -virtual, pero algo es algo- cuando nunca antes había aparecido más que en los cruces esporádicos, que para eso la distancia física real -física en términos de terreno y kilómetros- lo vuelven todo más difícil.
Te nombro y aparecés. Punto para el pensamiento mágico.
12 noviembre 2007
En tránsito
Si lo pienso detenidamente, lo que me está literalmente volviendo loca estos días es esta procesión interminable de mujeres en tránsito hacia.
05 noviembre 2007
Lazos
Algo se rompió. No sé qué es. Sí que me enfurece hasta lo profundo. Algo -pero indescifrable e indecible- se desvaneció. Y ya no podemos ser amigos, ni ninguna otra cosa.
04 octubre 2007
Traición
Él me traicionó irremediablemente. Pero lo peor de eso no es la traición en general, sino las pequeñas confianzas que ya nunca van a estar seguras.
E increíblemente -aunque creo que esa es la parte buena al fin y al cabo- el hecho me subleva más de lo que me entristece.
E increíblemente -aunque creo que esa es la parte buena al fin y al cabo- el hecho me subleva más de lo que me entristece.
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